La Sarcoscypha coccinea, conocida comúnmente como "copita escarlata", es uno de los ascomycetes más vistosos que aparecen a finales del invierno. Pertenece a la familia Sarcoscyphaceae.
Durante mucho tiempo se confundió con Sarcoscypha austriaca y Sarcoscypha jurana. La distinción entre estas especies muy difícil sin un examen microscópico riguroso.
El color rojo escarlata no es solo para decoración. Se debe a una alta concentración de carotenoides (principalmente betacaroteno). En su entorno natural (bosques sombríos de invierno), ese rojo es uno de los pocos colores que el ojo humano y ciertos insectos pueden detectar con facilidad entre el marrón de la hojarasca y el blanco de la nieve.
Una nota etimológica:
Sarcoscypha: proviene de la unión de dos palabras griegas:"Sarco-" (de sarx, sarkos): Significa "carne". Se refiere a la consistencia del cuerpo fructífero, que a diferencia de otros ascomycetes que son quebradizos o delgados, tiene una textura más elástica y carnosa.
"-scypha" (de skyphos): Era el nombre de un tipo de copa o cuenco de cerámica utilizado en la Antigua Grecia, con dos asas y una base baja. Describe perfectamente la forma de copa del hongo.
Coccinea: proviene del latín:Traducción literal: "Copa de carne".
"Coccinea": Deriva de coccineus, que significa "de color escarlata" o rojo intenso.
Caracteres Macroscópicos
Morfología: El cuerpo fructífero es un apotecio con forma de copa profunda al principio, que tiende a extenderse un poco al madurar, pero manteniendo generalmente los bordes curvados hacia adentro.
Dimensiones: De 1 a 5 cm de diámetro.
Coloración:
Himenio (cara interna): De un color rojo escarlata intenso y brillante, de textura lisa.
Excipulo (cara externa): De color rosado pálido a blanquecino. Presenta una superficie finamente aterciopelada debido a la presencia de micro-pelos.
Pie (Estípite): Variable; a menudo tiene un pie corto y blanquecino que suele estar enterrado y unido a restos de madera, aunque a veces parece sésil.
Carne: Blanca, delgada y de consistencia elástica o algo coriácea (no tan quebradiza como la de Aleuria aurantia).
Hábitat: Es un hongo saprófito que crece exclusivamente sobre ramas caídas de planifolios (frecuentemente avellanos, sauces o hayas), a menudo semi-enterradas y en zonas de mucha humedad.
Caracteres Microscópicos
La clave para identificar S. coccinea "sensu stricto" reside en la morfología de sus pelos y esporas:
Ascos: Cilíndricos, muy largos (hasta 400-500 µm), operculados y no amiloides.
Esporas (Ascosporas): Elíptico-cilíndricas, hialinas y lisas.
Dimensiones: 24–35 x 10–14 µm.
Morfología de los extremos: Los extremos de las esporas son redondeados y, en su interior, contienen numerosas gotas de lípidos (gutulitas) pequeñas en los polos.
Germinación: A diferencia de S. austriaca, las esporas de S. coccinea suelen desarrollar tubos germinativos solo en los extremos.
Paráfisis: Filiformes, delgadas, ramificadas en la base y cargadas de pigmentos carotenoides rojos, que son los responsables del color del hongo.
Pelos del Excipulo (Clave de especie): Son pelos hialinos, cortos y, lo más importante, rectos o ligeramente ondulados, pero nunca rizados o helicoidales (esta es la principal diferencia con S. austriaca, cuyos pelos son fuertemente retorcidos tipo "sacacorchos").
Uso medicinal tradicional
En algunas culturas de Europa Central y entre ciertas tribus de nativos americanos (como los Oneida), este hongo se utilizaba seco y pulverizado como astringente y cicatrizante. Se aplicaba sobre heridas abiertas o en el ombligo de los recién nacidos para acelerar la curación y evitar infecciones. Aunque hoy no se usa en medicina moderna, sus extractos han mostrado propiedades antibacterianas en estudios preliminares.
Decoración de mesa en la época victoriana
En la Inglaterra victoriana, era costumbre recoger estas "copitas" junto con musgo vivo para crear centros de mesa naturales. Al ser un hongo con una textura "carnosa" y elástica, aguanta mucho más tiempo sin pudrirse ni perder el color que otros hongos más frágiles como las Pezizas.
Es una especie bioindicadora.
Su presencia suele indicar bosques con una salud ecológica aceptable y una humedad ambiental constante, ya que es muy sensible a la contaminación por nitratos y a la sequía extrema del suelo forestal.

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