domingo, 23 de noviembre de 2025

Elaphomices muricatus

 El género de hongos Elaphomyces incluye aproximadamente 25 especies conocidas como "trufas de ciervo". Son hongos hipogeos que forman ectomicorrizas vitales en ecosistemas de bosques templados y subárticos. Su forma es globosa u ovoide, con una corteza gruesa y dura, a menudo verrugosa o granulada. En su interior, la gleba o carne es compacta cuando es joven y se vuelve una masa polvorienta de color negro-marrón a medida que las esporas maduran. Tienen un olor que a menudo atrae a animales como ciervos y jabalíes. Sus esporas son globosas y con ornamentación, como verrugas o espinas. Algunas especies de este género tienen la particularidad de acumular arsénico.

Características Macroscópicas

  • Forma y Tamaño: Presenta una forma esférica o subglobosa, con un diámetro que  oscila entre 1 y 4 cm.

  • Superficie (Peridio): La superficie exterior, conocida como peridio, es la característica distintiva de la especie. Es de color amarillento ocre a pardo oscuro o ferruginoso y está cubierta por numerosas verrugas o espinas puntiagudas, de 1 a 2 mm de altura. El peridio es muy grueso y duro, y al cortarlo, a menudo se aprecia una capa interior moteada o jaspeada de color más claro.

  • Gleba (Interior): La gleba es la masa fértil en el interior del hongo. En ejemplares jóvenes, es de color blanco a rosa violacea y firme, pero con la madurez, se vuelve negra y pulverulenta, compuesta casi en su totalidad por las esporas maduras.

  • Olor: El olor es suave al principio, pero se vuelve desagradable en la madurez.

Características Microscópicas

  • Esporas: Las esporas son esféricas, globosas, y su color varía de pardo a negro.

  • Tamaño: El tamaño de las esporas puede variar significativamente entre los ejemplares, lo que a menudo causa confusión en su identificación. Suelen medir entre 14 y 21 µm

  • Ornamentación: La superficie de las esporas no es lisa, sino que está decorada con espinas o verrugas puntiagudas. 

  • Ascas: Las esporas se forman en sacos llamados ascas, que en esta especie son subglobosas y contienen entre 2 y 8 esporas.





CURIOSIDAD: Lo más intrigante de este hongo es su capacidad biológica de acumular arsénico en su interior en concentraciones sorprendentemente altas. La investigación ha demostrado que Elaphomyces muricatus puede superar los 120 mg/kg (miligramos por kilogramo) y pueden llegar hasta 660 mg/kg. Esto es mucho más alto que las concentraciones encontradas en cualquiera de otros hongos terrestres y plantas.
Especialmente en su forma Ácido metilarsenioso, una forma altamente tóxica.  La presencia de estas formas metiladas de arsénico sugiere que el hongo tiene un mecanismo biológico activo para metabolizar el arsénico que absorbe del suelo, en lugar de simplemente almacenarlo.
 ¿Por qué lo hace? ¿Es un mecanismo de defensa para evitar ser devorado por los animales, como los ciervos que lo buscan? O quizás es simplemente una estrategia para sobrevivir en suelos contaminados. Esta intrigante habilidad lo convierte en una especie única, un verdadero enigma del mundo fúngico que nos recuerda que la naturaleza esconde sorpresas fascinantes en los lugares más inesperados. Se ha convertido en  un tema de gran interés para la investigación científica en el campo de la micología y la toxicología.